viernes, 15 de enero de 2010

Gracias a la vida, que me dado tanto...


Hablando ayer por teléfono con mi hermana Danis en Santo Domingo para felicitarla por su cumpleaños, me contaba lo agradecida que le está a Dios por haberle permitido vivir 8 años más después de ganarle la batalla al cáncer. En esta conversación me decía que desde que superó esa desgracia, ya no habla de “su vida” habla de que su vida es para los demás, de ahí que se ha dedicado a trabajar en cuerpo y alma como voluntaria ayudando en sus procesos a otras personas que también padecen cáncer.


Yo le decía a tenor del tema que estábamos hablando, sobre lo agradecido que debemos estar cada día por estar vivo, que muchas veces las personas aun teniendo plena salud, no valoran tanto la bendición que es tener salud, y me respondió que para ella cada día cuando se despierta siente como si le han regalado un día más para seguir viva. Esto me hizo recordar una historia que leí en una ocasión y que ahora quiero compartir con todos, era algo así:


Imagínate que existe un banco que cada mañana acredita en tu cuenta la nada despreciada suma de 86.400€ (ochenta y seis mil cuatrocientos euros) tuyos y sin impuestos.


Imagínate que la única restricción de la cuenta que te ha sido asignada es que por una incapacidad del sistema o una decisión del donante, la cuenta no mantiene los saldos de un día para otro.


Cada noche al dar las doce, la cuenta elimina automáticamente cualquier cantidad que haya quedado como saldo. Y lo peor, también se desvanece cada euro retirado que no hayas gastado durante el día.


Si no lo has gastado todo en un día, te queda el consuelo de que al día siguiente tendrás fresco y nuevo 86.400€ (ochenta y seis mil cuatrocientos euros) para gastar, aunque no puedes confiarte demasiado, ya que nadie sabe decirte cuánto tiempo durará este regalo.


¿Qué actitud tomarías? .... Yo en este caso seguro que retiraría hasta el ultimo euro de ese día y me los gastaría todos, disfrutando a plenitud como yo decida y con quien también decida, de eso no tengo duda.


La metáfora de la historia dice que cada mañana, el banco del tiempo nos acredita a nuestra disposición 86,400 segundos, (ochenta y seis mil cuatrocientos) ni uno más ni uno menos, que cada noche, el banco borra el saldo de la cuenta y manda a la cuenta de perdida los segundos que no hemos disfrutado.


Ambos concluimos la conversación con esa moraleja, de que debemos vivir cada segundo de nuestras vidas como si fuera el ultimo que vamos a tener.

Al terminar esta conversación con Danis, me quedé pensando unos minutos sobre el valor especial que para ella debe tener celebrar sus cumpleaños, porque siendo una mujer joven, con apena 43 años, madre de dos hijos, recibir una sentencia de cáncer de mama y apelar a esa condena y vivir 8 años más y deseo que sean muchos, pero muchos más, tiene que ser grandioso levantarse cada mañana y pensar como decía una canción del cantautor argentino Alberto Cortez: Gracias a la vida, que me ha dado tanto....

1 comentario:

  1. como siempre buenas reflexiones bajo una pluma firme.
    Y sí, no debemos olvidar dar las gracias...
    Un besazo

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